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¿Qué pudo causar el accidente aéreo del avión de pasajeros en el Sinaí, en Egipto?

6 de noviembre de 2015

¿Qué pudo causar el accidente aéreo del avión de pasajeros en el Sinaí, en Egipto?

¿Quién no se pregunta qué precipitó al vuelo ruso 7K9268 a estrellarse en el Sinaí, en Egipto? Estados Unidos y el Reino Unido afirman que fue una bomba a bordo del avión y las autoridades del Reino Unido se han precipitado en evacuar a sus ciudadanos de algunas zonas que consideran en riesgo, de Egipto, pero las investigaciones del accidente están siendo llevadas a cabo por inspectores enviados por Rusia, Francia y Egipto, y ninguno de ellos ha admitido – por el momento - un atentado terrorista con bomba como causa probable del accidente. Lo cierto es que no sabemos si alguna vez nos dirán realmente cuáles fueron las verdaderas causas que hicieron que el avión se estrellara, como en otros accidentes aéreos recientes, pero para otros la respuesta a esta pregunta es bien sencilla.

Este accidente aéreo podría ser causado por un pulso electromagnético, como el de otros muchos que

han tenido lugar recientemente, así como del aterrizaje de emergencias de numerosos vuelos.

Aunque se prevé que el reverso de los polos se complete en un momento puntual y específico, la Tierra y sus continentes hace tiempo que se están desplazando hacia ese propósito. El Estrecho de Gibraltar se verá ampliado unos 200 kilómetros, mientras África desciende, y Marruecos se desplazará unos 80 kilómetros más hacia el este. Donde la península del Sinaí forma parte de la placa africana, el Mar Rojo se está rasgando. Por lo tanto, ambos, el Mar Rojo en el Golfo de Suez y el Golfo de Aqaba, se desgarran hacia Jordania, que se abrirá, dejando la península del Sinaí posicionada como una isla, de un lado y de otro, y con poco anexo a la tierra.

Debido al incremento en la frecuencia de los pulsos electromagnéticos que se están registrando, utilizar el transporte aéreo cada vez está siendo más peligroso, especialmente si la aeronave sobrevuela zonas de compresión o estiramiento de rocas, sobre todo si hay agua cerca.

Es posible que cuando el 7K9268 sobrevolaba la costa del Sinaí sobre agua, empezara a sufrir problemas técnicos, giró ya dañado, y volvió a volar sobre el Sinaí directamente, donde explotó en pleno vuelo. La explosión también pudo deberse a problemas en la bomba de gasolina.

El Airbus A321-200 había despegado desde la zona turística de Egipto conocida como Sharm El-Sheikh, a las 05:51 horas (hora local), las 03:51 horas (UTC), y volaba en dirección a San Petersburgo, en Rusia. Unos 22 minutos más tarde, la torre de control, según han informado fuentes oficiales locales, perdió el contacto con el avión, que para entonces ya había subido a 9.450 metros de altitud. El seguimiento del avión, mostraba a partir de entonces un descenso brusco, prácticamente vertical, del avión. La empresa constructora del Airbus, ha informado que al avión impactó en el suelo unos tres minutos más tarde, causando la muerte de todos sus ocupantes. No hubo señal de socorro.

Las autoridades egipcias han informado que el aparato había superado todas las comprobaciones anteriores al vuelo sin incidentes. Además, el Airbus tan solo tenía 18 años y solo había sufrido un pequeño incidente en el año 2001.

Con respecto a la tripulación que viajaba en el avión siniestrado, todos tenían gran experiencia. El piloto acumulaba más de 12.000 horas de vuelo antes del accidente.

Las cajas negras del aparato han sido trasladadas a El Cairo, donde agentes egipcios dirigirán la investigación, junto con especialistas rusos. Al mismo tiempo, se ha invitado a un equipo de expertos externos.

Contrariamente a esta versión, los medios de comunicación rusos han informado que el piloto advirtió que sufría problemas técnicos y que había solicitado autorización para aterrizar en el aeropuerto más cercano antes de desaparecer del radar.

Otros dicen que las grabaciones de la torre de control no muestran ninguna llamada de emergencia y no hubo nada inusual antes de que el avión se estrellara. Simplemente desapareció del radar de forma repentina. Sin embargo, muchas de las víctimas del aparato tenían puestos sus cinturones de seguridad, lo que podría indicar que el piloto les pidió que se lo abrocharan porque tenía problemas con el avión.

Por otra parte, la Península del Sinaí, lugar donde cayó el aparato, se encuentra bajo el mando de militantes de ISIS, que se encuentran en conflicto con las fuerzas de seguridad de Egipto. Parece ser que han reclamado la responsabilidad de provocar la caída del avión de pasajeros ruso. Sin embargo, los militares egipcios afirman que los militantes del Sinaí cuentan con armas que solo pueden disparar hasta una altura de 14.000 pies, mucho más bajo que los 30.000 pies a los que se suponía que volaba el avión cuando desapareció del radar.

Otras fuentes explican que podría ser que el aparato sufriera problemas técnicos, aunque posiblemente no causadas por ninguna negligencia mecánica de la compañía aérea y descartan la hipótesis de una bomba a bordo del aparato, así como que pudieran haber derribado el avión desde tierra.

Con la aproximación del Planeta X, Nibiru, es posible que viajar en avión sea cada vez más peligroso, y precisamente ese vuelo sobrevoló regiones donde la roca se encuentra sometida a compresión, especialmente donde se encuentra bajo el agua, lo que favorece y realza los pulsos electromagnéticos. El vuelo 9268 estaba centrado sobre la península del Sinaí cuando empezó a sufrir los problemas, problemas mecánicos causados por problemas con la bomba de combustible, que podría haber provocado la explosión.

De esta manera, el vuelo 7K9268 se une a la larga lista de compañías aéreas que han sufrido la pérdida de aviones o cuyos aviones se han estrellado posiblemente debido a un pulso electromagnético, aunque por razones obvias, en ninguna ocasión se ha descrito este tema como la causa del accidente.

El vuelo de Air France 447 cayó sobre la cordillera Semi-Atlántica el 1 de junio de 2009, después de sufrir un fallo total de sus sistemas eléctricos antes de caer al agua. Todos los sistemas eléctricos del avión dejaron de funcionar, uno por uno, una situación que los expertos afirmaron que no podría ser causado por un rayo, ya que los aviones cuentan con protección contra los rayos. De hecho, un avión puede verse alcanzado por un rayo y no sufrir ningún problema. A pesar de ello, el accidente aéreo del vuelo de Air France 447 fue achacado a un error del piloto y al mal tiempo.

De todos es sabido que cuando se produce un fallo eléctrico, en tierra, como consecuencia tiene lugar un apagón. Las luces se apagan y punto. Pero, cuando se produce un fallo masivo, aunque sea temporal, en una línea aérea, el avión queda fuera de control y durante turbulencias, esto resulta en un desastre.

Desgraciadamente, es probable que este tipo de accidentes vuelvan a suceder. Habrá problemas en los satélites, en los GPS, en los radares, en los aviones, en las redes eléctricas… Todo ello, debido a la carga de la cola del Planeta X que cada vez se aproxima más a nuestro planeta.

En el caso del vuelo de Air France, coincidieron varios factores: la tormenta en la que se encontraba inmerso y que sobrevolaba la cordillera Atlántica, que tiene una superficie de magneto.

Por su parte, el vuelo de Malasia Airlines 370 desapareció del radar el 8 de marzo de 2014 sobre las aguas de la placa de Sunda. Al parecer, hubo indicios de que tanto los pilotos como la tripulación, murieron por falta de oxígeno. El avión se dirigía hacia el oeste, hacia el aeropuerto y posiblemente desapareció sobre el océano Índico.

Este accidente aéreo fue culpado al piloto al que acusaron de cometer suicidio, si bien nunca se probó que el piloto sufriera problemas de inestabilidad mental.

Pero, ¿qué pudo causar que un avión tan eficaz y estable desapareciera de repente? El tiempo era perfecto, el piloto tenía una gran experiencia, el aparato estaba en buenas condiciones y con un historial de seguridad intachable… A pesar de todo, desapareció del radar.

Durante este accidente, no hubo ningún indicio de que se registrara una lluvia de meteoritos o bolas de fuego entrando en nuestra atmósfera. Un fallo mecánico hubiese dado tiempo de avisar a la torre de control. Por lo tanto, algo debió interferir el sistema eléctrico del avión.

El vuelo A320 de Germanwings, también se estrelló, posiblemente debido a un pulso electromagnético. Fue el 24 de marzo de 2015, en los Alpes, pero resultó muy sencillo echarle la culpa al piloto, a pesar de que había pruebas que demostraban que el avión sufrió un apagón eléctrico.

Depender de los aparatos eléctricos y electrónicos será cada vez más arriesgado porque cada vez habrá más fallos de este tipo. Especialmente conforme se aproxima la hora del Reverso de los Polos.

La zona donde se estrelló el avión ruso hace unos días, en el desierto del Sinaí, es propensa a los pulsos electromagnéticos de Nibiru. Son zonas de fractura dispuestas a sufrir pulsos electromagnéticos, y a las 05:51 horas (hora local), se encuentra en línea con Nibiru cuando la rotación de nuestro planeta sale de la noche y empieza a amanecer.

Se perdieron las comunicaciones con el aparato y solo las cajas negras podrán explicar lo que sucedió, pero sin lugar a dudas escucharemos la versión más apropiada, según cada caso.

Los pulsos electromagnéticos pueden causar cortocircuitos e incendios, que pueden provocar incendios. El oxígeno también puede explotar, así como el combustible en caso de fugas.

Como pueden comprobar, existen numerosas explicaciones posibles para este y para otros accidentes aéreos. Algunas, es obvio, que – muy difícilmente – serán confirmadas por fuentes oficiales.

De ser cierto que los pulsos electromagnéticos están causando estas catástrofes, así como muchos de los aterrizajes de emergencia que se están sucediendo e incrementando últimamente, nos encaminamos hacia un “futuro” difícil. Por lo tanto, habrá que estar atentos a la frecuencia con la que suceden estos hechos y “leer entre líneas” para comprender que podría haber algo más detrás de las explicaciones que recibimos por estos “accidentes”.