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El efecto de los pulsos electromagnéticos en aparatos de uso cotidiano

10 de marzo de 2017

pulsos-electromagneticos

En ocasiones anteriores, hemos hablado ampliamente sobre la causa de algunos accidentes de avión, propiciada por pulsos electromagnéticos al sufrir una pérdida total del control electrónico. Lo mismo ha sucedido con trenes eléctricos, que han descarrilado cuando aceleraban durante un pulso electromagnético.

Recientemente, parece que aumentan los incendios inexplicables o los fallos eléctricos, en vehículos estacionados o en vehículos o móviles controlados electrónicamente. Y es que, todos los aparatos electrónicos pueden verse afectados por los pulsos electromagnéticos, por lo tanto, ahora que se habla de drones, robots, y vehículos conducidos sin conductor… Resulta preocupante pensar en las posibles consecuencias.

Circulan numerosos testimonios de personas que han sufrido sucesos extraños a nivel personal. Según una ciudadana residente en Wisconsin (hay que recordar que Wisconsin se encuentra en una zona de estiramiento, donde se ve separada conforme se abre la vía del mar), hace dos años, cuando se encontraba en un aparcamiento, sufrió una aceleración no intencionada en su vehículo. Cuando salía de la plaza del aparcamiento, algo extraño sucedió. Su coche comenzó a vibrar, mientras que las ruedas empezaron a girar. Pisó el freno todo lo que pudo, gritando todo el tiempo porque le parecía una situación increíble. Cuando levantó el pie del freno, el coche salió disparado, acelerando solo constantemente, y se le fue de las manos. Terminó rompiendo el carril de “salida” del aparcamiento y chocando contra un guarda raíl. Más tarde se supo que Toyota había admitido un “fallo” en el software de su Toyota Camrys. Sin embargo, lo cierto es que hay miles de casos, no solo en los Toyota. También en Mercedes, Ford, Chrysler, Sabaru, y en otros fabricantes. ¿Podría tratarse no de un falo en su software, sino de un efecto de un pulso electromagnético? Este accidente fue grabado por las cámaras del aparcamiento y se puede observar al vehículo en cuestión en el collage de fotografías que publicamos.

Samsung suspendió las ventas de su Galaxy Note 7 después de que 35 smartphones explotaran y se incendiaran. El Presidente de Samsung anunció que habían recibido informes de explosiones de las baterías de los teléfonos y que habían confirmado que se trataba de un problema de la batería, un pequeño problema en el proceso de fabricación que fue difícil de encontrar, aunque se negó a facilitar el nombre del fabricante de las baterías.

En febrero de este mismo año 2017, varios coches empezaron a arder en el aparcamiento principal de Disneylandia, según informaron fuentes oficiales. El Departamento de Policía de Anaheim confirmó que nueve coches se habían visto afectados, así como la estructura del aparcamiento, con capacidad para 10.000 vehículos. Cuatro de ellos estaban completamente calcinados, mientras que otros cuatro presentaban daños importantes. Algunos empleados se vieron afectados por la inhalación de humos. Según indicaron, todo comenzó por el incendio accidental de un vehículo y los demás prendieron por proximidad.

También en febrero de 2017, concretamente el día 10, al oeste de Baraboo, sucedía algo increíble a dos residentes. Tanto el electricista, como el fontanero estuvieron de acuerdo que lo que había sucedido fue consecuencia de un pulso electromagnético, ya que no podía haber otra explicación.

Según explican, tenían un par de calentadores eléctricos nuevos enchufados en la planta de arriba de la casa, y aparentemente volaron el circuito. Todo sucedió repetidamente mientras intentaban averiguar qué circuito o dispositivo era el problema. Se supone que nada de eso puede ser provocado por un pulso electromagnético, ni se supone que los calentadores de espacio exploten un circuito en una casa nuevamente reconectada. Así que todas las luces se apagaron en el sótano. Las 5 lámparas, que tenían dos circuitos diferentes, tuvieron que ser reemplazadas. Entonces, dejó de funcionar el agua caliente. El fontanero confirmó que el interruptor de reinicio en el calentador de agua caliente había salido despedido y que el filamento estaba frito. Sí, la capa freática está a muy poca distancia bajo el suelo de la casa y un pulso electromagnético actúa como un rayo, buscando agua y electrónica.

En Baraboo, las luces eléctricas empezaron a parpadear. A continuación, saltó la alarma de humo, que había estado apagada durante nueve años. De repente, se puso en marcha y comenzó a chirriar a toda pastilla. Al mismo tiempo, la televisión de su habitación se encendió sola y las baterías de la linterna que no había usado nunca, fallaron. Su controlador del calentador falló en cuestión de días, igual que la batería en su IPad.

En ocasiones, los fabricantes que sufren las consecuencias, cambian las piezas que han dado problemas, pero sin saber cuál ha sido la causa. Los electrónicos complejos, compuestos por millones o más de partes, estallan, prenden, fallan, o no responden como les habían programado. ¿Podría ser que los pulsos electromagnéticos estén afectando cada vez más a aparatos personales? Todo parece indicar que sí.

También se conoce el caso de unos móviles en Maine que actuaron de forma extraña. Sucedió hace un año y de nuevo hace unas seis semanas. Los móviles, estaban enchufados para recargarse, el uno junto al otro, por lo que una subida de tensión es una posibilidad. Uno, energetizado, envió la función y otro actúo como receptor.

Según explica el propietario de uno de los móviles, su teléfono estaba cargando junto al de su mujer, cuando su teléfono comenzó a sonar. Era una llamada desde el móvil de su mujer, pero ninguno de ellos había hecho llamada alguna con el móvil. De hecho, saltó el contestador automático y se pudo escuchar la grabación de la televisión de fondo. Por lo tanto, se produjo una conexión entre ambos móviles.

Si un pulso electromagnético puede causar una subida de tensión en un tren eléctrico, o freír los aparatos electrónicos de un avión, entonces, es muy probable que también pueda afectar a los aparatos electrónicos personales como coches, móviles, y otro tipo de aparatos electrónicos de casa. Los móviles que están recargando son sujetos a una subida de tensión a través de la red eléctrica, y con la función de “enviar” activada, podrían intentar hacer una llamada al último número marcado. Los pulsos electromagnéticos pueden causar tanto una subida de tensión como un apagón. Los filamentos en las bombillas de luz o los calentadores eléctricos pueden ser muy sensibles y quedar fritos.

No debería sorprender que el motor de un coche, camión o autobús se incendie, ya que el combustible para el incendio está cerca. Un pulso electromagnético que afecte a la batería de un coche, puede hacer saltar chispas en todas las direcciones, provocar un incendio rápidamente y explotar.

El 1 de marzo de 2017, un autobús en las calles de Manchester comenzaba  arder repentinamente, de forma inexplicable, en una hora crucial de tráfico. Sucedió en Cheadle Hulme y, según los testigos, todo comenzó en la parte trasera del autobús, donde se encuentra el motor. Todo el tráfico se detuvo y conductores y peatones trataban de alejarse, por temor a que explotara. Afortunadamente, no había ningún pasajero a bordo cuando se produjo el incidente. Fue el mismo conductor quien avisó a los servicios de bomberos.

Al mismo tiempo, no muy lejos, una furgoneta explotaba en la carretera hacia el aeropuerto de Manchester, sembrando el caos y el terror, y forzando el desvío de varios vuelos. El aparatoso incendio obligó a cerrar el túnel A538 y el camino que conduce al aeropuerto. Los bomberos llegaron rápidamente al lugar de los hechos.

Deben estar preparados para este tipo de eventos, de forma intermitente, debido a la estela cargada del Nibiru que interactúa con las capas de rocas de nuestro planeta, tanto en las regiones de estiramiento como de acortamiento de placas, donde se mueven los continentes. Por supuesto, lo recomendable es no tocar los electrónicos que se vean afectados por un pulso electromagnético, y  - a ser posible – evitar los desplazamientos en avión o en tren. Si se encuentra en un vehículo que pudiera haberse visto afectado por un pulso electromagnético, bájese de él antes de que explote.

El Reino Unido y Europa también son una zona de estiramiento, como se probó con el accidente del avión sobre el Danubio, de Germanwings.

¿Qué se puede pensar de todas estas experiencias? Que si se vive en una zona de estiramiento de placas, será frecuente sufrir el efecto de un pulso electromagnético, incluso en aparatos electrónicos y eléctricos de uso personal y cotidiano.