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El río Pilcomayo se seca, mientras los animales se van muriendo

31 de julio de 2016

El rio pilcomayo se seca

Los animales mueren en masa conforme se va secando el río Pilcomayo, en Boquerón, en la frontera entre Paraguay y Argentina. El río atraviesa su peor sequía en al menos dos décadas, por lo que todos los animales propios del río, e incluso el ganado, están pagando un alto precio por ello.

Los buitres son los únicos animales que están sacando partido de esta dramática situación, mientras caimanes y capibaras se arrastran por el fangoso lodo de la laguna Agropil, en busca de un agua que es poco probable que llegue. El río se ha secado y ya no hay lugar donde puedan ir.

La laguna, es uno de los numerosos tramos del río Pilcomayo, donde caimanes, peces y otras criaturas del río están muriendo en masa por la falta de agua.

Fuentes oficiales del Ministerio de Medio Ambiente calculan que en algunas zonas, han muerto hasta un 98% de los caimanes y un 80% de capibaras.

Se trata de una crisis ecológica sin precedentes, ya que el río Pilcamayo está seco a lo largo de más de 700 kilómetros y nada hace pensar que pueda recuperarse pronto, al menos hasta que vuelva la época de lluvias, cosa que no sucederá hasta enero.

Para el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, la sequía es la segunda sequía más fuerte que afecta a la región en 30 años, con una disminución importante de lluvias.

La sequía está siendo una amenaza directa para la vida de los animales, pero también para la agricultura de la zona.

Según un geólogo argentino del Centro de Ecología Costera Aplicada, la falta de agua simplemente es el resultado natural de la morfología del río y piensa que no se puede atribuir una emergencia medioambiental a un periodo de sequía extrema, sino que el río posiblemente esté cambiando su cauce.

Para aliviar la presión pública, por su parte, el Ministerio de Obras Públicas Y Comunicaciones trabaja con las autoridades locales, grupos de indígenas y residentes para remediar la situación, aunque a pesar de las peticiones, parece ser que hasta el momento se ha hecho poco para actuar y hacer frente a este problema.

Sin embargo, la solución es muy difícil ya que no hay agua para “rellenar” el río ni para desviarla hacia él. Las opciones existentes son las de limpiar y mejorar los canales que están cubiertos de sedimentos, aunque se trata de algo que no se puede hacer de la noche a la mañana. Restaurar la corriente del río en ambos lados de la frontera es algo que deben consensuar ambos países y llevarlo a efecto.

Pero, hasta que se pueda llevar a cabo la infraestructura necesaria, los observadores solo pueden mirar y esperar, esperando que las lluvias puedan salvar a algunos animales, o que el río vuelva a su canal Paraguayo.